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La Coctelera

Categoría: filosofando por la vida

filosofando por la vida

Carta a un lector

Acabo de leer algo que me escribió un lector, un post de hace algunas horas en un post antiguo y bastante triste. Dice que tiene ganas de quitarse la vida, y necesita palabras de aliento, asi que me siento con el deber de dárselas, esperando que no sea demasiado tarde.

 

Para saber qué es la alegría realmente, hay que conocer el dolor. Escaparse del dolor a veces podría parecer una solución tentadora; el ser humano se abruma, se asoma al precipicio y se da cuenta que no puede ver el fondo por culpa de la neblina; corrió hasta ahí, cree que no puede bajar porque se cortó el puente por el que atravezó, y ahora está atrapado en el filo del precipicio, con el vacío frente a él, un vacío que tapado por la neblina no deja ver lo que se esconde en el fondo o más allá. La neblina de a poco lo rodea, y pronto el sendero que llevaba al puente de donde vino se hace invisible. Podría volver, caminar a ciegas por el sendero y tratar de cruzar el río a nado; podría tratar de caminar por la rivera del mismo hasta encontrar una orilla segura donde poder cruzar; otra solución es saltar del precipicio, una solución fácil, rápida, igual de ciega que las otras dos, pero menos angustiosa. Al saltar del precipicio hay dos opciones: que abajo haya un montón de piedras, y el susodicho se haga puré; que haya agua, el hombre cae mal y se quiebra entero, pero sobrevive. Las otras dos opciones son un más difíciles; cabe la posibilidad de perderse en el sendero, por semanas, meses o años antes de llegar al río para poder cruzarlo, pero está la seguridad de que la neblina desaparecerá eventualmente. Puede ser que llegue alguien a buscarlo y lo encuentre, y juntos pueden cruzar el río. Si no llega nadie, y se decidió a vadear el río, será un camino difícil, pero satisfactorio, un calvario personal que lleva al conocimiento de uno mismo, paso a paso.

Etimado lector, a medida que se avanza por la vida, aparecen cosas como la alegría, la esperanza, el amor; pero qué es de estas emociones hermosas sin algo para contrastar; qué es de los colores claros sin los oscuros, es una pregunta que hay que formularse de vez en cuando. El agua se aprecia más cuando se tiene sed, un chocolate tiene mejor sabor después de una dieta larga y la risa es más fuerte después de haber estado llorando. A veces puede parecer que el dolor es demasiado grande para soportarlo, demasiado grande como para pensar que algún dia va a desaparecer, como si se fuera a quedar para siempre, como un tatuaje mal hecho que te persigue hasta la muerte, aunque trates de borrarlo con láser. Pensar que prefieres amputarte el brazo para no seguir viendo el tatuaje es igual de absurdo que quitarse la vida para no seguir sufriendo. Nadie te asegura que el dolor se va a ir cuando estés en el más allá, nadie sabe con exactitud qué hay más allá. Lo bueno de "el más acá", del mundo real donde vivimos todos juntos aunque no nos guste, es que sabemos qué pasa y qué puede pasar. Sabemos que lo que no nos mata nos fortalece, y que el ser humano tiene la capacidad de aprender de los malos pasos que da, y vaya que el dolor es una sacudida aturdidora, pero se pasa. Siempre se pasa, a veces de forma gradual, a veces hay reminicencias que te persiguen hasta el fin de tus días, pero te haces más fuerte, y el dolor en el futuro no te va a afectar tanto. El dolor te hace crecer, y te hace aprender de tí mismo.

Haz el ejercicio de pensar en el futuro, piensa en el otro lado del puente, en los momentos felices. Piensa que si te quedas tienes la oportunidad de nuevos tiempos felices, desecha los puntos que hacen tu vida oscura, alejate de quienes te dañan y acércate a quienes te hacen feliz, piensa que la felicidad está al alcance de la mano, que la felicidad es más fuerte que la pena: piensa en una sola cosa que te haga feliz, por muy pequeña que sea y házla; vé peliculas, suena un poco ridículo, pero ¿sabías que las películas son nuestra versión de la catársis griega? catársis es sentir lo que siente el actor, ve peliculas alegres, tal vez no comedias, películas que terminen bien, donde la gente sea capaz de superar obstáculos y alcanza la felicidad, y vas a sentir que tú también puedes, y creer que se puede es lograr. Porque para eso fuimos puestos en la tierra, para ser felices y ayudar a otros a serlo.

Es mi humilde consejo para tí, y aclaro que no soy la dueña de la verdad y la razón, siento que no sé nada de la vida, y tal vez tu tampoco, asi que ánimo para ver qué otras cosas te puede enseñar la vida en el futuro, la vida da muchas vueltas. Siempre hay un plan B, y si todo falla un plan Z, y si falla te queda el alfabeto griego, el chino, el árabe...

Fuerza.

filosofando por la vida

Pensamientos

Tres, cuatro, cinco, mil, tres mil, un millón.

Gotas de lluvia, granos de arena, azúcar, sal.

Incalculables, inesperados, dormidos despiertan.

Se pierden, vuelven, se van.

Y no regresan.

Jamás. Sólo en sueños.

filosofando por la vida relatos

Vida Mínima

La vida mínima, vida de burbuja en medio del eclecticismo exterior; refugio personal, escondite natural en medio de lo urbano.

Santuario espiritual, de reencuentro con el yo, donde el ente despojado de humanidad regresa a su estado natural, se calma la mente, los sentidos se hacen uno, el espectro se convierte en alma luminosa.

Cambio, transcición, metamorfósis. Capullo regenerador de vida, ciclo, renovación.

El humano no es el centro, lo natural se toma el lugar; escala por las paredes, se cuela por las ventanas e inunda los exteriores, arrullando al ser para que sueñe con su libertad y olvide por un momento que al otro día, al abandonar tal refugio, volverá a ser oveja, un autómata de los hombres grises que esperan en las esquinas.

 

Paréntesis. Quise compartir con ustedes mi proceso creativo arquitectónico; no sólo se proyecta con maquetas, croquis y demases, yo dibujo con palabras. Para que vean que no estoy tan perdida estudiando arquitectura, todas las artes se complementan.

filosofando por la vida

Otro Día Más

Un rayo de sol pegaba en la ventana, y pasaba por la hendidura entre las cortinas; era un rayo de sol furtivo, ya que el día estaba encapotado. Un poco de lluvia no vendría nada de mal, pensaba mientras se refregaba los ojos, los días de sol ya habían sido demasiados, y el calor aburre despúes de un tiempo. 

Salió a trotar, como de costumbre. En verano salir muy tarde de la casa era suicidio, incluso en días nublados como ese, ya que el calor ahogaba y el sol achicharraba su piel delicada. Puso su Ipod a todo volumen, en modo shuffle; le gustaba formular preguntas al azar, y jugaba a que las canciones las respondían. El viento ese día estaba helado, y agradeció haber salido con polerón; al poco rato dejó de sentir la nariz, y las mejillas le ardían. El pavimento desapareció al andar, y pronto comenzó a sentir el terreno suave del sendero del bosque. Había un poco de neblina, típica de esos lugares, aunque era rara en el verano. Sigiuó andando como siempre, aspirando el aire gélido y cargado del aroma de los árboles y la tierra húmeda. Estaba extrañamente callado, faltaban el ruido de los pájaros, el pisar de los animalitos del bosque y las alitas de las abejas madrugadoras; pero no lo notaba, ya que la música en sus oídos la distanciaba de todo aquello. Hubo un estruendo, y la lluvia comenzó a caer; era lo más parecido a la libertad y la felicidad, pensaba mientras alzaba su cabeza para recibir las gotas frías, era lo más parecido a la vida. La carrera se convirtió en baile, las gotas eran una cortina de diamantes a su alrededor. Reía como si fuera la primera vez, el viento le revolvía el pelo y atraía más gotas que escarchaban todo su cuerpo. El frío era reconfortante, delicioso.

Pronto comenzó a nevar, en momentos como ése, una nevada en pleno verano no es algo que se cuestione. Abrió la boca para recibir los copos suaves y fríos, los diamantes del pelo pronto se transformaron en perlitas glaseadas. Un olor dulce y tibio provenía de un lugar desconocido, mientras la nieve caía y le acariciaba la piel de los brazos y le quitaba el color a sus mejillas; el olor dulce y desconocido, tibio y embriagador aumentaba cada vez haciéndole estremecer el corazón, un cosquilleo agradable que subía por el pecho y daba vueltas por el cuello hasta llegar a la cabeza y estallar al resto del cuerpo. Seguridad y felicidad, éso era el aroma.

Cinco de la mañana. Toma la mano de alguien postrado en coma; se durmió susurrándole al oído. La bolsa de suero, fría y transparente fluye a través del catéter. Despierta, y sonríe al ver que alguien le había puesto un Ipod en los oídos; ¿podría escuchar? Eso esperaba, pensó mientras le acariciaba la frente.  ¿cuántos meses habían pasado? había perdido la cuenta, tal vez tres o siete. Volvió a mirar ese rostro sereno y pálido con audífonos en los oídos, ¿sabría lo que pasaba? ¿en qué pensaba en su ausencia? Otro día más, se dijo con una sonrisa en los labios, tal vez mañana ocurra el milagro, otro día más.

Alegando contra el mundo filosofando por la vida

De CaSadores, Tiburones, Don Juanes y Ratones

Cuando una corre, son más los que quieren perseguir, es un hecho. Corro, me escondo, trato de andar de incógnito por la vida, pero me encuentran. No, no estoy hablando de los papparazzi, que aún no me persiguen, porque las editoriales son demasiado importantes para ponerse en contacto con migo a pesar de mis llamadas y e-mails.

Hablo de esos caSadores furtivos, los que andan con el frac en el maletín y el anillo listo para atraparnos ; aquellos individuos que en algún momento de la vida nos apetecen, y llegan cuando ya no nos interesa. La perseverancia, defecto aumentado en estos especímenes, acompañada de una completa falta de dignidad. Que no te agregué al msn, que ya para de revisar mis fotos del facebook, pero nada. Tal vez se alimentan del rechazo constante, hacen fotosíntesis en la oscuridad, y ya sabemos cómo terminan esas pobres plantas, enredadas en el techo siguiendo la puntita de luz que resulta ser el reflejo de una estrella moribunda de hace 45mil millones de años. Nada alentador.

El destino es cruel y nos juega malas pasadas; está bien, después de la sequía llegan las inundaciones, pero todos sabemos que hay un "en medio" donde todo está equilibrado, llueve un poco, se moja, salen plantas, sale el sol, llega la inundación y sabemos que fue como mucho. Con el agua hasta el cuello nadamos buscando tierra segura, y aparecen los tiburones, con sus dientes blancos y sus rosas bajo la aleta, huelen nuestro perfume a mil kilómetros de distancia y tienen la capacidad de emboscarnos mientras nos creemos seguras en la superficie. Nadar más rápido sólo empeora las cosas, ya que suelen confundirnos con su presa favorita, y ya se les quitan las ganas de averiguar si somos o no, mandan el mordisco a ciegas, o ,no mejor, nos llaman con sus cantos imitadores de ballenas que suenan más como gritos de demonios de tazmania alimentados con yoghurt diet y galletas de agua.

Cuando ya nos pensabamos a salvo de tales seres hambrientos, llega el peor de los demás, los Don Juan, que de tan hambrientos que se encuentran no saben hacer distinciones, ya sea que nademos, corramos o nos estemos quietecitas debajo de una piedra o escondidas en una cueva volcánica. Te encuentran,  te dan cacería, y como el resto de sus semejantes, aman el deporte: mientras más escurridiza la presa, más facinante les parece, cosa que todos ellos tienen en común. Su ventaja evolutiva: colores llamativos, alas doradas y una aureola cegadora. Algunas no nos dejamos engañar, y somos las que más peligro corremos.

¿Y quienes son los culpables de tales mutaciones hambrientas? los ratones por su puesto. Los ratones vienen y van, , se escabullen,callados, toman lo que pueden, pero dejan un desastre a su paso. Vasos rotos, cartas despezadas, muros golpeados, déficit de pañuelos desechables en los negocios más cercanos. ¿y por qué preferimos a los ratones? es un misterio de la humanidad. Los ratones tienen sus defectos, pero la virtud que creo que nos hace amarlos es la falta total y desesperante de interés. Y el circo se repite al otro lado del espejo, los ratones siempre serán las presas. Lo dice una ratona de cola larga.

filosofando por la vida

Los Tiempos

Diez mil años en un segundo, eso es el verano, aunque cada año es más corto que antes. Por alguna razón ,el tiempo pasa más rápido a medida que se envejece, ¿será por culpa de los himbres grises? (del libro "Momo") será que estamos tan apurados por hacer todo lo que tenemos que hacer que sacrificamos el tiempo, lo vendemos a los hombres grises. Me niego a vender mi tiempo a los hombres grises, me niego rotundamente a que alguien más disponga de mi más valiosa posesión. Sin tiempo no puedo pensar, no puedo escribir, no puedo tratar de arreglar el mundo; no puedo ver películas, no puedo cantar ni escuchar música.

Si tener tiempo significa no ser perfecta, renuncio a la perfección. Veo a la gente que trata de alcanzar la perfección, y vende todo su tiempo, que es casi como decir el alma, porque el alma se alimenta del tiempo, del tiempo de calidad, de los tiempos eternos donde un segundo son miles de años.

Somos los encargados de cuidar al mundo, pero olvidamos la tarea al enfocarnos en nosotros y nuestra carrera por alcanzar la "perfección". La perfección es relativa, no siempre lo perfecto es de verdad, la mayoría de las veces es algo ilusorio, como los créditos en las tiendas y todo ese dinero falso que anda dando vueltas por ahí sin estar. Y ahí está el mundo, que sí es perfecto y no tiene que hacer nada más que estar, y ahí estamos nosotros, que somos imperfectos y representamoss una mancha en el universo en equilibrio. En el afán de alcanzar la perfección arruinamos la verdadera perfección, cometiendo el error más terrible al perjudicar nuestra única tarea en el mundo, que es cuidar de él.

Quien nos imaginó y nos creó, nos dio la habilidad de cuestionar cuanto nos rodea, de investigar y entender nuestro entorno y los mecanismos que hacen funcionar todo. Somos parte de una cadena infinita, y al tratar de separarnos de ella, el resto se desmorona. El mundo trata de sanarse, y como una lágrima empuja una mugre fuera del ojo, el planeta trata de deshacerse de las cosas que hemos puesto egoístamente en su camino.

Llegará un momento en el que todos nos demos cuenta del error, y cada vez está más cerca. El fin del mundo, tal como lo conocemos. Y no será una guerra, no van a ser catástrofes mundiales ni muertes masivas de seres humanos; va a ser un cambio mental, un cambio en las filosofías y la forma de ver el mundo. Se avecina una era más espiritual y menos egoísta, algo que no hemos visto nunca; una era donde los descubrimientos sean a beneficio del mundo y parte de la rueda de la vida, y no para algunos. Va a ser el momento en que todos los seres humanos escuchemos el llamado que hemos evitado oír por tanto tiempo. Pero antes de que pase, el mundo va darnos una última sacudida desesperada.

Alegando contra el mundo filosofando por la vida

post-Navideño

No voy a aburrirlos con otro post Navideño, que seguramente han leido ya varios, la mayoría empalagosos y parecidos a una caja de bombones barata. Esto es un pensamiento post-navideño .

Dos días de irrealidad, de sonrisas prefabricadas, un vale por dos dias familiares. No creo en el espíritu navideño, tampoco en los abrazos y las tarjetas de navidad; los abrazos son por convención y las tarjetas son reproducidas por miles en una fría imprenta de China, donde no son nada más que un negocio. No creo en los regalos, ni en los árboles de navidad y claramente no soporto las películas navideñas.

Si alguien dice que soy una Grinch, no lo tomo como ofensa; el Grinch es el personaje navideño más sensato que ha existido nunca, y creo que la película del Grinch es la única película navideña que no me ha dado arcadas.

Pero celebro la navidad. No, no me contradigo.

Celebro que todo el año hemos sido familia; celebramos como siempre, al rededor de la mesa, conversando mientras despachamos un queso oloroso al final de la comida, cuando abrimos los regalos que no hemos pedido. Porque un verdadero regalo no se pide; puede ser cualquier cosa, es la emoción en la cara del que regala, al recordarse a sí mismo devanándose los sesos para adivinar qué es lo que nos haría felices. Es saber que lo que hemos regalado hace feliz a otro.

Navidad no es una comida gigante y elaborada, no es un pino de pascua con un pesebre enterrado de regalos, no es pasarla en la casa decorada. Una navidad bien puede ser en un hotel, como tantas veces hemos tenido que pasarlas por el trabajo de mi papá. Sin pino, sin comida elaborada, en otro lado que no es "la casa".

Viajamos horas para llegar a ese lugar en medio de la nada, un pueblo de pocos habitantes, en un extraño hotel (vacío en esa epoca del año) que no combina con lo pequeño de la localidad. Pasadas las diez de la noche, asistimos involuntariamente a una misa navideña, el balcón del comedor daba directamente a la plaza y a la iglesia frente a ella. La plaza estaba llena, y los asientos frente al altar también. A pesar de ser verano, corría un viento frío que calaba y aún así la gente se reunía a cantar, arrodillarse y pararse, un regalo para el verdadero festejado en esta época del año, que es Jesús (aunque su fecha de nacimiento real es en Julio, según se piensa). L misa fue seguida de un pintoresco desfile de carros alegóricos. Analizando y haciendo un balance, creo que fue una de las mejores navidades que hemos pasado. Sin parafernalias, nada floripondioso, y lejos de "la casa".

Doy gracias por haber sido criada de esta forma; mis papás nunca me mintieron respecto al famoso viejo pascuero (Papá Noel, Father Christmas, San Nicolás, etc) y tengo una noción de la navidad distinta al resto. Y respecto a la gente que dice que no tuve infancia por no haber creído nunca en el viejo pascuero... bueno, es porque no saben de lo que se perdieron al creer en él, y cuando lo entiendan va a ser demasiado tarde.

Hay dos tipos de Navidad, ¿cuál eligen?

Feliz Navidad atrasada a mis lectores.

filosofando por la vida

Quesos, Quesitos y Requesones

Qué es eso?

eso es queso

es eso queso?

queso es eso

queso! es eso?

eso es, queso

queso, eso es?

es eso, queso.

Después de ese pequeño juego de comas y exclamaciones, paso a relatar mi experiencias quesísticas.

Adoro el queso, creo que mi nom de plume lo dice todo; queso por aquí, queso por allá, queso con mermelada, con jalea de membrillo,con miel, con frutas; con ensalada, en postres, en soufflés,sobre pastas;queso solo, con galletas,con bitufarras. Queso, queso, el mundo se traduce en un queso.

Hay mundos de queso Edam, cubiertos de cera brillante, mundos duros que cuando se pueden roer, tienen mucho que entregar;

Mundos suaves, de queso Filadelfia, moldeables y combinables, pero comunes;

Mundos de queso Azul, repugnantes a primera vista,llenos de misterios, que si bien son difíciles de querer, al conocerlos mejor no hay quien pueda reemplazarlo jamás;

Mundos de Emmental, semivacíos, pero muy dulces y agradables, cuidado! que detrás de tanta dulzura se esconden muchos secretos;

Mundos de Camembert, cuya primera mordida eriza los pelos, pero con un fondo suave y cremoso que mitiga la amargura de la cubierta;

Mundos de Parmesano, seco, duro, de larga maduración, ejemplo de que lo bueno tarda mucho, y que vale la pena esperar;

Mundos de queso envasado y laminado, mundos comunes, sin rostro, mundos sellados al vacío que tienen el mismo sabor que cualquier otro, mundos instantáneos que maduran de forma artificial, que van bien con lo que sea, y no tienen identidad...

Algo tienen en común todos lo quesos, quesitos y requesones: hacen que todos los vinos sean buenos.

Salud por la vida! con un buen queso.